CARCINOMA DEL CERVIX SINTOMAS TRATAMIENTO

CARCINOMA DEL CERVIX SINTOMAS TRATAMIENTO



Bases para el diagnóstico
• Hemorragia uterina anormal y exudado vaginal.
• La lesión cervical puede ser visible en la inspección como un tumor o ulceración.
• La citología vaginal suele ser positiva, debe confirmarse con biopsia.

Consideraciones generales
El cáncer se presenta primero en las capas intraepiteliales (eta­pa preinvasiva o carcinoma in situ). El cáncer preinvasivo (NIC III) es un diagnóstico común en mujeres de 25 a 40 años de edad y se desarrolla etiológicamente con infección por el papi-lomavirus humano. Se requieren de 2 a 10 años para que el carcinoma penetre la membrana basal e invada los tejidos. Des­pués de la invasión, la muerte suele producirse en un periodo de 3 a 5 años si no se trata o en pacientes que no responden al tratamiento.

Síntomas y signos
Los signos más comunes son metrorragia, manchado poscoito y ulceración cervical. Llega a presentarse un exudado sanguino­lento o purulento, fétido, no pruriginoso, después de la invasión. La disfunción vesical y rectal o las fístulas y el dolor son sínto­mas tardíos.

Biopsia cervical y legrado endocervical o conización
Estos procedimientos son los pasos necesarios, después de un frotis de Papanicolaou positivo, para determinar la profundidad y extensión de la invasión del cáncer. Aun cuando el frotis sea positivo, el tratamiento nunca se justifica sino hasta que se ha establecido un diagnóstico definitivo por biopsia.

“Clasificación por etapas” o estimado de la propagación macroscópica del cáncer de cérvix
La profundidad de la penetración de las células malignas más allá de la membrana basal es una directriz clínica confiable so­bre la extensión del cáncer primario dentro del cérvix y la pro­babilidad de metástasis. Es costumbre establecer las etapas del cáncer del cérvix bajo anestesia de manera como se muestra en el cuadro. Puede realizarse una evaluación adicional por TC o IRM abdominal y pélvica.

Complicaciones
Las metástasis a los ganglios linfáticos regionales se producen cada vez con más frecuencia de la etapa I a la IV. La extensión paracervical se presenta en todas las direcciones a partir del cérvix. Los uréteres a menudo se obstruyen a los lados del cérvix lo cual provoca hidrouréter e hidronefrosis deteriorando, en consecuencia, la función del riñon. Casi dos terceras partes de las pacientes con carcinoma no tratado de cérvix mueren por uremia cuando la obstrucción ureteral es bilateral. El dolor en la espalda, en la distri­bución del plexo lumbosacro, indica con frecuencia afección neurológica. El edema notable de los miembros inferiores puede ser indicador de estasis vascular y linfática debido al tumor.

Las fístulas vaginales al recto y a las vías urinarias son com­plicaciones tardías graves. La hemorragia es la causa de la muer­te en 10 a 20% de las pacientes con carcinoma invasivo extenso.

Tratamiento

Medidas de urgencia
La hemorragia vaginal se origina a partir de ulceraciones ma­croscópicas y cavitación en el carcinoma cervical en las etapas II a IV. Por lo regular no es factible la ligadura y sutura del cérvix, pero la ligadura de las arterias uterina o hipogástrica logra salvar la vida cuando otras medidas fracasan. El empleo de estípticos como la solución de Monsel o la acetona es eficaz, aunque un esfacelo tardío puede dar lugar a hemorragia adicional. El em­pleo de tapones húmedos en la vagina es de utilidad. La radia­ción de urgencia suele controlar la hemorragia.

Medidas específicas

1. Carcinoma in situ (etapa 0): En las mujeres que han comple­tado su procreación, la histerectomía total es el tratamiento de elección. En las que desean conservar el útero, las alterna­tivas aceptables incluyen conización cervical o ablación de la lesión con crioterapia o láser. Después de alguno de estos métodos, es necesario realizar un seguimiento cercano con frotis de Papanicolaou cada tres meses durante un año y cada seis meses por otro año.

2. Carcinoma invasivo: El carcinoma microinvasivo (etapa IA) se trata con histerectomía extraaponeurótica simple. Los cán­ceres de etapas IB y IIA pueden tratarse ya sea con histerec­tomía radical o radioterapia. Los cánceres de etapas IIB, III y IV deben tratarse con radioterapia más quimioterapia con base en cisplatino concurrente. Como la cirugía radical pro­duce menos complicaciones a largo plazo que la radiación y permite la preservación de la función ovárica, tal vez sea uno de los tratamientos preferidos en las mujeres más jóvenes sin contraindicaciones a la cirugía mayor.

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